Thom Browne inició su negocio con cinco trajes y una pequeña tienda con cita en Nueva York. En 2003 introdujo su colección prêt-à-porter y desde aquel momento, se le atañe la creación de una "nueva" silueta tanto en la sastrería masculina, como en la femenina.
Su naturaleza conceptual y extravagante, se trasluce en una magistral confección de trajes, bolsos con estructuras inimaginables y prendas con un alto componente deportivo y preppy. Más vale hacerse ya con una de sus creaciones porque se convierten en obras de arte, expuestas en museos como el Metropolitan de Nueva York, o el Fashion Museum en Bath.





















