Gracias a la influencia de su madre, Marie Lichtenberg descubrió el valor emocional que portan las joyas y la historia personal que cada pieza puede llegar a contar. Su fascinación por los colores vibrantes y las técnicas clásicas de elaboración de joyería, así como el deseo de continuar con la tradición de regalar un objeto especial a su propia hija, la llevaron a establecer su firma homónima.
Contando con la destreza de los atelieres y artesanos más excepcionales, Marie Lichtenberg presenta colecciones que destacan por sus minuciosos esmaltados, terminados en guilloché y detalles grabados a buril.







































