Ulla Johnson atribuye a su infancia, en la que recorrió medio mundo junto a sus padres arqueólogos, como el motor creativo de su marca. La neoyorquina forma parte de una corriente de diseñadoras feministas que reivindican a través de la moda, el empoderamiento de la mujer.
Con una estética súper femenina, la diseñadora rehúsa aplicar las normas de etiqueta masculina para demostrar que la delicadeza no tiene por qué ser atribuida a la debilidad. De ahí que imagine un armario con vaporosos vestidos y faldas, aderezados con bordados y volantes, coloreados con estampados florales y tonalidades de ensueño.































































