En medio del momento álgido del minimalismo, Rick Owens lanzó su firma epónima en 1994 e hizo del glamour grunge su sello distintivo. Su mantra, como él mismo afirma, es "orden y lógica con un momento de locura", que se traduce en prendas de drapeados extremos, texturas inauditas y siluetas que desafían toda lógica.
En estos más de veinte años, su idiosincrático universo ha impresionado, aturdido y seducido a la industria y al público por igual. Mostradas en espectáculos tan especiales como la visión del propio Owens, sus propuestas arquitectónicas, enérgicas y de carácter utópico ya son clásicos de culto.



























































